Ulises
James Joyce
DUM ULIXEM LEGO I. [16/07/26] Me he pertrechado de guía y de IA para encarar la subida del “Ulises” de Joyce. Mantengo cierto recelo. En principio, pensaba que era ante el libro, pero resulta que es hacia mí. La arrogancia de la juventud, a pesar de los dos intentos infructuosos, se han ido diluyendo hacia la desconfianza en mi medianía vital. Con puño en alto y mirada al cielo, juré que no volvería a intentarlo; sin embargo, esta bravuconada será lo que el viento se hubo llevado porque aquí me hallo de nuevo. No esperéis una lógica ni orden en todas mis impresiones porque no estaríamos hablando de este libro. Capítulos 1 y 2. Si hago caso al prólogo de José María Valverde y a la guía, los dos capítulos que abren este mastodonte son sencillos. ¡Ja! Son narrativos, es cierto; pero no me fío ni un pelo. Se puede seguir el hilo argumental de ellos sin sobresaltos, pero aparece ya intercalado algún monólogo interior que me desconcierta. En palabras de Joyce, “palabra interior” y no monólogo. Desconocía que junto con el capítulo 3 conforman una primera parte que, en principio, tendría un cierre definitivo. Recibe, esta primera parte, el sobrenombre de “Telemaquia”. La idea de continuar la historia -casi- ad infinitum llegó más tarde. Muy cervantino. Comienzas con una aventurilla y acabas con una epopeya del copón. Bloom, por cierto, aún no ha aparecido. Sólo Dedalus, cosa que también hace añicos mi idea preconcebida. Para eso hemos venido: para recibir h*stias como panes. Esto demuestra, de paso, que no retuve absolutamente nada de los dos fracasos anteriores. Stephen Dedalus aparece como un perdedor. Regresa de París sin el éxito esperable. Su madre ha muerto y el padre lo culpa por su actitud poco conciliadora con la madre en el lecho de muerte. El sentido del humor, por el contrario, agudísimo y muy frecuente. Sorprendre. De momento, continúo.
DUM ULIXEM LEGO II. [17/07/26] Capítulo 3. Proteo. La primera frase ya es una declaración de intenciones a la que la IA, maldita y bendita IA, cómo nos conoce, nos prepara. ¿Por qué maldita? Porque me previene, y tal vez subestime, de que es posible que este capítulo pueda hacerme abandonar por tercera vez. ¡Será cap*lla! Si una inteligencia artificial no es capaz de confiar en ti… La famosa sentencia que da inicio al capítulo es: “Ineluctable modalidad de lo visible”. Todo girará en torno a ella. Anticipo que no abandono y, además, este capítulo se convierte en uno de mis capítulos preferidos. También digo que lo leí dos veces. Para ser sincero, leí dos veces los tres primeros capítulos. Como esto se convierta en una tónica, leo y releo el libro al mismo tiempo. “Ulises” empieza a convertirse en una obsesión en mis conversaciones. No puedo dejar de pensar en él. Mercedes mantiene su interés, pero ya noto su mirada algo huidiza. “Ulises” es absorbente, incluso para quien no lo está leyendo. Este capítulo supone una demostración de algo que desconocía. A pesar del hibernocentrismo que rezuma esta novela, Joyce es muy crítico con el país. Y frente a una Irlanda idealizada, céltica y druídica, describe otra más real impregnada de mocos, meados y derrotas. Joyce ha dado mucho a Irlanda, pero también mucha cera. Que no espere ser embajador. Una nota: Empiezo a plantearme no leer previamente ninguna aclaración al capítulo correspondiente porque me genera cierta tensión. No obstante, veo imposible seguir el libro sin estas indicaciones. Los sustantivos que acompañan mi lectura son “obsesión”, “presión” y “disfrute”. ¡C*ño, si parece un eslógan para gimnasios! Capítulo 4. Calipso. Por fin aparece Leopold Bloom. Siguen sin coincidir ambos protagonistas. Quedará mucho para ello. Bloom es un ser ambiguo y no pertenece a la élite intelectual como sí Dedalus. De hecho, este capítulo es muy escatológico y casi caricaturesco (retretes, orines, estreñimientos, flatulencias…). Casi puedo imaginarme a los “ultraabogados” de turno sajándose la piel. Por cierto, primer capítulo que no releo. Que conste en acta.
DUM ULIXEM LEGO III. [18/07/26]. Capítulo 5, 6 y 7. Los críticos se ríen de mí, lo percibo. Durante la preparación, leo que el capítulo 5 es el último de los considerados “tranquilos”. ¿Qué me espera, entonces? ¿Trilecturas? En el capítulo 6 empieza la marcha. Crítica furibunda hacia la iglesia católica. Mis pensamientos se van entremezclando. Es lo que tiene esta lectura. Impredecible e inabarcable. Cada capítulo, no lo había apuntado, mantiene un estilo literario propio. Este recibe el nombre de “incubismo”. Sé lo que es íncubo, pero no el estilo incubista. Se trata, oh-sorpresa, de una invención de Joyce. Qué cachondo. ¿Con qué intención? Generar tensión, incomodidad. Sensación literal de estar rodeado de tierra, muerte y cuerpos enterrados. Lo has conseguido conmigo. Me estoy sintiendo así. ¡Y encima con ola de calor! Este episodio establece vínculos con el hades odiseico. Me viene a la mente otra “rotura de saque” a mis ideas preconcebidas. En verdad, “Ulises” de Joyce no es una recreación de la “Odisea” de Homero, sino que estrecha, entre ambas, contacto con ciertos personajes o momentos. Sospecho que, si no tuviéramos ninguna indicación, se nos haría imposible entender cómo dialogan ambas escenas. Además, entre capítulo y capítulo, aunque exista coherencia, existe cierto vacío narrativo, cierta elipsis. Donde acaba un capítulo, no empieza el siguiente. Existe una cierta transición muy cinematográfica. Por cierto, no he tenido la necesidad de releer todo el capítulo 7, pero sí su final en el que dos ancianas se suben a la columna Nelson. Para no perder la costumbre…
DUM ULIXEM LEGO IV. [19/07/26] Capítulos 8, 9 y 10 El capítulo 8 incluye la famosa escena del sándwich de queso gorgonzola que muchos “bloomsdayers” comen cada 16 de junio en el pub “Davy Byrne´s”. A este estilo prosaico y prosódico que ocupa todo el capítulo compuesto por pensamientos quebrados, breves e interrumpidos por multitud de signos de puntuación yo he querido bautizarlo como “punctum interruptum”. Estoy contagiándome de su sentido del humor. Voy cogiendo el tono. ¿Quién ha dicho miedo? El capítulo 9, Escila y Caribdis. Escila en la “Odisea” devora a parte de la tripulación. Bien, pues a mí también me ha devorado. Un, dos, tres, un pasito para adelante, María, y un, dos, tres, un pasito para atrás, que cantaba Ricky Martin. Si en el pasado llegué, que lo dudo por mi amnesia joyciana, a este pasaje, tengo claro que de aquí no continué. Este es el capítulo de la Biblioteca Nacional y sus exposiciones sobre Shakespeare, su familia y Hamlet. Me quedo muer-to. Aún me quedan 600 páginas. ¿Qué sucederá a partir de ahora? Afortunadamente el capítulo 10 se convierte en otro de mis preferidos. Vale la pena seguir la pluma de Joyce como si de una cámara cinematográfica se tratara. ¡Incluso hay planos secuencias! Se trata de un recorrido por el Dublin de una forma tan exacta que sorprende, sobre todo si tenemos en cuenta que Joyce llevaba años fuera de la ciudad. Los personajes se cruzan, se saludan, caminan por el centro de Dublín, por las afueras, mientras el punto de mira va intercambiándose. Pensamiento que me golpea horas después de la lectura de este capítulo: a pesar del dublincentrismo que expele este episodio, más que una posible guía de la ciudad, a pesar de la dublinosfera que todo lo rodea, estamos ante un elogio del perdedor y de las naciones derrotadas sometidas a imperios y protectorados, porque el hecho de sobrevivir -que es lo que hacen los dublineses- implica heroicidad. Igualmente -hoy estoy cogitabundo de la leche mientras cocino-, el “Ulises” de Joyce me hace pensar que podría estar al nivel de monumentos artísticos como lo es la torre Eiffel o la Estatua de la Libertad. Tal vez os riáis, pero cocinando pueden surgir los mejores pensamientos. La diferencia estriba en la mirada. A los mencionados monumentos arquitectónicos nos aproximamos desde la superficie, desde la vista, ya que sus mecanismos orgánicos dan un poco igual a gran parte de la sociedad. A obras como “Ulises”, por el contrario, hay que acercarse desde la cirugía, por eso son tan inaccesibles. Hay que entrar en sus órganos vitales para alcanzar “la cosa estética”. Y eso se obtiene con intimidad, introspección y soledad. Los macarrones salieron al dente, gracias. Me creo, mientras tanto, ser Walter Benjamin, pero después escurro la pasta y se me pasa. Que no os preocupe.
DUM ULIXEM LEGO V. [20/07/26] Capítulo 11. Estoy agotado. Magnífico. Capítulo 12. Cíclope. Extraordinario capítulo para romper prejuicios. Con él, seguramente haría pocos amigos. Critica el nacionalismo irlandés, sin dejar de denunciar el colonialismo británico. Se intercambian todos los tipos de texto imaginables. De nuevo, Joyce, convierte la novela en un artefacto impredecible, en un juego. La capacidad de sorprender es inagotable. Caben los textos narrativos, científicos, épicos, administrativos. Inventa nuevos neologismos. Una verborrea sorprendente. De nuevo, sólo puedo aplaudir por esta verbena de artificios. Chute de energía que recibo. Hoy España ha ganado el Mundial de fútbol. No sé por qué, pero creo que muchos parroquianos de nosotros deberíamos escuchar también en las nuevas tabernas (rr. ss.) este tipo de comentario frente a la banalidad de la vida. ¿Os imagináis? Celebración por la victoria y yo saliendo a la calle para invitar a personas a discutir sobre narradores inestables y el nacionalismo irlandés. De locos. Otra de esas reflexiones a vuelapluma. Es cierto que suena mejor dentro de mi cabeza que cuando lo plasmo aquí. ¡Se quedan!, que diría Piqué. Por la tarde descanso.
DUM ULIXEM LEGO VI. [21/07/26] Capítulo 13. En principio tenía las papeletas para no convertirse en uno de mis preferidos capítulos: Nausícaa. Aquí, Joyce iba a reproducir los clichés de la novela romántica y pastiche en una primera parte y en la segunda, con la presencia de Bloom, regresaría el monólogo interior. Nada más lejos de la realidad. Es un intento cervantino de parodiar desde la seriedad, en este caso sobre la novela romántica. Hay una tensión sexual y unos soliviantos que casi me obligan a llamar a la GARDA del puritanismo (¡Uy, el teclado me reescribía “putitanismo”! ¿Por qué será?) ¡Qué sofocos y sonrojos me han entrado! Si parecía la dama de las camelias… Que sí, que sí: insinuaciones, medias miradas, masturbaciones, ¡masturbaciones! Es un capítulo, de nuevo, que sorprende, porque abarca de todo. Desde la más rancia caspa hasta la más alta modernidad. Capítulo 14. Ganado de sol. De los más difíciles. Según la crítica, lo adivináis, junto con el próximo que es Circe, los más complejos. Ya no me queda más remedio que hacer oídos sordos. Lo bueno que ya no puedo rendirme. Lo malo, el agotamiento. No sé si cierto azoramiento mental es la causa por la cual establezco conexiones con los especiales de Los Simpson. Habéis leído bien. Del mismo modo que Homer, por ejemplo, sigue siendo reconocible en un episodio de Halloween, por ejemplo, aunque insertado en una trama ajena, sin memoria de sus relaciones habituales, les sucede a los personajes de “Ulises”. Es lo que se conoce como hipertexto o nueva historia frente al hipotexto de siempre. Igual le sucede a Leopold Bloom que aquí se transforma en un sir Leopold medieval; o Haines, inglés pedante, convertido, de repente, en un fantasma justiciero propio de las novelas góticas. Lo interesante es que no sólo los cambios afectan a los personajes, sino principalmente, a los estilos literarios. La crítica habla de 34 estilos distintos en este capítulo-los frikis, ya sabéis- que comienzan con el latín ceremonial y eclesiástico y finalizan con el slang dublinés de primer cuarto de siglo. Una auténtica filigrana. Es un caso grave de estilofagia: se come toda la historia de la prosa occidental y la devuelve con acento irlandés.
DUM ULIXEM LEGO VII. [22/07/26] Capítulo 15. Circe. El más extenso. Podría también haberse llamado Hades, aunque bien pensado, todos los capítulos podrían llamarse así. La escena tendrá lugar en el eufemístico barrio de la tolerancia de Nighttown: sexo, alcohol y gaitas irlandesas. La particularidad de este episodio es que está escrito a modo de obra de teatro en una especie de delirio alucinatorio. Se supone que Dedalus y Bloom coincidirán, pero en sus primeras cien páginas aún no ha sucedido el esperable encuentro. Igual que en situaciones anteriores, la liga puritana podría ponerse las botas pleiteando. Hay sexo, travestismo (Bloom convertido en mujer, por ejemplo) e, incluso, sadomasoquismo. Por supuesto, prostitución. Ya no sabrían ni a quién denunciar. La acción concretamente se sitúa en el prostíbulo Bella Cohen, cuyo nombre no puede más que recordarme al escritor Albert Cohen y su novela famosa “Bella del Señor”. Como veis, todo gira absolutamente en torno a “Ulises”. Si no lo veis como yo, decídmelo que pido cita en psiquiatría. Hablando de esto, Freud, el amigo Freud y sus ideas relacionadas con los sueños, su interpretación y análisis estarán muy vigentes en estas páginas. Mis pensamientos, como podéis comprobar, no acaban cuando cierro el libro. Me siento feliz por haber alcanzado la parte programada, pero comienzo a tener sensaciones agridulces. Soy consciente de que alcanzaré el final del libro y de que lo estoy disfrutando pese a su complejidad. Por el contrario, también reconozco que no puedo abarcarlo todo, de que es inabarcable y de que las sucesivas historias se esconden en lo más recóndito del cerebro. Se depositan en el inconsciente, pero parece que las voy olvidando. Es lo que se conoce kantianamente como “lo sublime”. “Ulises” es sublime porque produce cierto dolor ante cierto fracaso, pero placer ante lo contemplado.
DUM ULIXEM LEGO VIII. [23/07/26] Capítulos 16 y 17. Una sensación de tristeza me embarga. Empiezo a ver próximo el final y me viene a la mente el “y ahora, qué”. Ahora qué se lee. Lo que “Ulises” ha llenado en mí se convierte en un incipiente vacío. ¿Es esto lo que se experimenta ante un subidón adrenalítico? Es en el capítulo 16 donde se produce el primer contacto real entre Dedalus y Bloom - ¡Aleluya! - y en el que se abre la tercera parte que supondrá el regreso a casa. Tras los capítulos propiamente odiseicos, ahora comienza el Nostos. Hemos tenido que esperar dieciséis capítulos para ello. Es la una de la madrugada y Bloom se convierte en su padre simbólico. Capítulo 17 corresponde a Ítaca. Casi nada. Está todo dicho. Ítaca es el capítulo preferido de Joyce. Yo os diría que para mí también, pero os soy sincero: todos tienen algo que los hacen especiales. Aquí la estructura adopta la forma de pregunta-respuesta. Flipo. Como si de un examen se tratara. Respuestas muy herméticas. Frías como el témpano más bien respondidas no por un estudiante corriente, sino por un “school shooter” sociópata. El episodio nos ofrece el camino de regreso de ambos a casa de Bloom estableciendo mediante el interrogatorio de preguntas y respuestas mencionado. Las descripciones que se llevan a cabo son propias de una cirugía prescriptiva. Detalla el recorrido del agua desde el manantial hasta el grifo de la casa atendiendo, incluso, a posibles alteraciones en las depuradoras dependiendo de sequías o agentes contaminantes. Lo que para nosotros es un vaso de agua, para Joyce es un expediente administrativo. Lo que para Joyce es un juego, para nosotros es una oposición a la Confederación Hidrográfica.
DUM ULIXEM LEGO IX. [24/07/26] Tengo todo el día, salvo obligaciones, para acabar el capítulo y el libro. Sin embargo, ralentizo su lectura. Se trata del monólogo interior de Molly, mujer de Bloom. Su Penélope. Puede que sorprenda, pero siento cierta tristeza. La tristeza que provoca el conocimiento y el ser consciente de la existencia. No quiero irme por las ramas, pero se vuelven a reproducir las mismas palabras: ¿Y ahora, qué? No pretendo ponerme al nivel del poeta Yeats cuando afirmó que hubiera preferido no habérselo leído. No tengo esa sensación idéntica, pero sí tengo un vacío. Decido no acabar el libro de cualquier manera. Decido que es menester cierta liturgia que consiste en el absoluto silencio de la madrugada. Todavía nictálope. Un café y una pequeña luz que me acompaña en esta despedida. Joyce ha construido una epopeya desde la cotidianidad. No es menor mi intento majestuoso de acompañar estas últimas 30 páginas dentro de mi propia rutina..
DUM ULIXEM LEGO X 25/07/26 Diez días de absoluto matrimonio con Bloom y Dedalus. He leído esas últimas treinta páginas con entonación fuerte, aunque en mutismo total. Diez días que han generado orfandad. Las despedidas nunca fueron alegres. Que se lo pregunten a una pareja en un aeropuerto. No hay clavo que saque a otro clavo. No hay mal que por bien no venga. Sólo queda una última palabra del monólogo. Un monosílabo: Sí.