Los niños 6
Jesse Ball
Este verano tengo un nuevo amigo. Es norteamericano, lo cual a mi madre le genera mucha ilusión porque cree que así mejoraré el inglés. Un inciso. Estamos en 2026. Con los amigos no se habla. Se chatea -aunque suena viejuno- o se envían audios que nunca se escuchan. Yo, con Jesse Ball, hago algo todavía más extraño: lo leo. De hecho, es la segunda novela durante este verano y me ha vuelto a producir cierta apetencia por mantener su amistad.
Jesse Ball ha escrito “Los niños 6” que es, hasta la fecha, su obra más reconocida dentro de cierto silencio que hay sobre él. Es ciertamente introvertido el chiquillo, así que no le tendré en cuenta que no me hubiera avisado cuando la publicó. Es amigo y, además, humilde. De “Los niños 6” he leído todo tipo de elogios, pero la mayoría de las reseñas hacen referencia a la obra de Golding o Saramago. Manifiesto mi total desacuerdo.
“Los niños 6” no es “El señor de las moscas” que es la primera referencia que nos viene a la mente, a pesar de que los protagonistas sean niños que actúan como adultos y crean un orden social improvisado. “Los niños 6” no es un capítulo de “Ensayo sobre la ceguera”, por mucho que la visión o su ausencia genere estados catatónicos en algunos de los niños. En absoluto es una distopía ni una novela apocalíptica como a alguien se le ocurriría escribir. No es distópica porque no hay ningún sistema político-social-religioso que rija. Ni gobierno ni reglas nuevas. Ni de coña es tampoco apocalíptica porque Ball elimina toda lógica de supervivencia material. Esto ha permitido a algunos establecer vínculos con “La carretera” de Cormac MacCarthy, pero en la novela que yo estoy leyendo, los padres no obtienen ningún certificado salvífico. Más bien, suspenden el examen de paternidad. Me viene a la mente “Pluribus”, la serie de Vince Gilligan, ya que la alegría y la tristeza están muy presentes, aunque ciertamente invertidas. Ten claro que no hay nada de “Pluribus”; pero sí podemos acercarnos a un imaginativo “PUERIBUS”, niños supervivientes que desconocen por qué son los únicos que no han muerto.
Podríamos incluso seguir negando la mayor y decir que no os dirijáis por otros caminos más alternativos como “Kids”, la peli de Larry Clarck ni tampoco echéis de menos a Peter Pan. Algo más cercano: “Los niños 6” tampoco es una clase de 1ºESO después de un recreo. Hay más orden y autoridad en la ficción que en algunos de esos grupos. Afortunadamente, menos olor a humanidad.